A veces las cargas se hacen demasiado pesadas y todo, absolutamente todo te sale mal y aún cuando deseas que todo esté bien y te entregas a la fe simplemente nada funciona, pasan los minutos y recibis golpes que te siguen dejando en el suelo.
Te llueve sobre mojado, las palabras te hieren como picadas de avispas, las ideas dan vueltas y vueltas a una velocidad insoportable en tu cabeza que está a punto de estallar. Te dan ganas de quedarte inmóvil, dejar de respirar para poder al menos por algunos segundos estar tranquilo.
Lo más seguro es que sientas frío, que las piernas te tiemblen, que tu cuerpo te duela, que tu mirada se pierda y que tu rostro se empape de lágrimas.
ROMPEcabezas
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